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El pullover negro

Hoy caminé todo el día. En una feria compré verdura y frutas. Por la tarde, materiales para el taller. Poco tiempo de andar por la rambla y ver el río. Ese mar tendido y manso. Volví a pasar adelante de la estatua de Confucio. Leí otra vez "La gran armonía". Es raro tenerlo al viejo ahí, grandote y petrificado. El poema está tallado en caracteres chinos y español. Frente a la rambla como si fuera un faro. Con la mano izquierda se toma la mano derecha. También hay un homenaje a Felisberto Hernández que intimida, te mira contrapicado como si estuviera retándote. La primera vez que estuve en Playa Ramírez se celebraba Jemanjá. Una ceremonia dedicada a la diosa del mar. Se le hacen ofrendas y la gente deposita pequeñas barcazas con alimentos. Recuerdo que había coros de gente negra cantando. Había también un chamán que adivinaba el futuro. Esa preocupación, como si el presente no fuera suficiente. Compré dos libros. Uno de cuentos de Juan José Morosoli que se llama "Tierr...

Devoto-Retiro

La línea San Martín termina su recorrido en Retiro. Desemboca la punta de línea donde una marea humana sigue su camino. Durante el trayecto se pasa de zonas con mucho verde a zonas más pobladas. Aumentan los ranchitos y el chaperío. Algunas casas son sólo mesa y colchón, al aire libre. Desde el tren es posible ver los basurales. La cara de la gente suele ser seria, salvo por la sonrisa de algún niño, una pareja que se besa o un músico que altera la monotonía con una guitarra. A veces me pregunto cómo es que el cuerpo se acostumbra a las rutinas. Las cosas van formando un universo que nos ancla. Pero el espacio propio es una síntesis inmaterial. No hay fórmulas. Espero la salida del barco. El motor ronronea y es casi imperceptible un bamboleo. Se oyen celulares. Una chica dormita cara al sol. Algunos conversan. Las ventanillas del barco están sucias y eso afea la vista del afuera. En una hora estaremos en Colonia. Hay nubes. Cada tanto algún rayito se cuela entre los grises. Flotamos...

Presentación de Mecánica del escorpión.

Mecánica del escorpión es un libro de instrucciones. Es un conjunto de poemas que se reúnen para conformar un manual cuyo fin podría ser abarcar lo inabarcable: la máquina y su funcionamiento. O, también, focalizarse en esos puntos de fuga que escapan al instructivo y por momentos, vuelven incomprensible a la experiencia social del sujeto y a su relación con el mundo que lo contiene. Hay una advertencia, una señal que requiere especial atención: para que este mecanismo se ponga en marcha, es necesario tener una guía a mano, una observación previa sobre cómo hacerlo   funcionar.   En esta ‘mecánica’, los movimientos internos son guiados por los movimientos de los otros, los de afuera. Rememorando al carácter instintivo del escorpión, quien clava su aguij ón envenenado de manera involuntaria aunque de eso dependa su vida,   según la famosa fábula, no es contradictorio suponer que su compleja ingeniería también lo vincula con la vida. Y es que el escorpión, así como F...

Entrevista a Ronald Augusto: poesía y crítica desde Brasil

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Ronald Augusto es músico y poeta. Vive en Porto Alegre, estuvo en el Festival de Poesía de Rosario en el 2013. Nos conocimos en el 2011 en Belo Horizonte, en el marco de un encuentro de literatura en portugués y español. Realizó estudios en literatura negra, dicta talleres y cuenta con varios libros publicados. Pueden conocer más sobre su trabajo en su blog http://poesia-pau.blogspot.com.br/  ¿Cómo descubriste la poesía. Recordás quién o qué te hizo conocer por primera vez un poema o un poeta? Descurbrí no la poesía, sino algunas propiedades del género, creo, con mi madre. Pero eso fue algo que conseguí racionalizar sólo cuando fui adulto. El desconcierto que sentí al oír a mi madre leyendo sus poemas causó en mí una impresión tal que terminé por rechazar, en ese momento, la poesía, pues aquella persona no parecía ser mi madre, todo me sonaba artificial y preparado, sus palabras tenían otra cadencia, otro ritmo, no era –como dijo una vez Drummond (de Andrade), a propós...

Un libro para el lector salteado

Relámpagos es un libro álbum, contiene poemas, cuentos y diversos textos breves de una variedad sorprendente. Su carácter fragmentario lo vuelve, a la vez, una antología, una bitácora de notas, una serie de juegos. El humor hacia ciertos gajes del oficio y la reescritura aparecen como un guiño permanente a lo largo del libro. Es ideal para llevar de viaje, sobre todo cuando no sabemos si tendremos ganas de leer poesía, narrativa o ensayo. El libro participa de todos esos géneros a la vez. Tiene el humor de los Ambages de César Fernández Moreno, el trato amable con el lector de Macedonio Fernández y la inventiva de Max Aub. El funcionamiento de los textos que propone Jan de Jager se parece mucho a lo que Fernández Moreno dice sobre los ambages:  "... me parecen maquinitas de pensar, encendedores del sentir; me parecen piedritas, toquillas de la laguna de Chascomús, donde pasé mi infancia. O quizá, evitando la dureza de la piedra, aunque sea recordada con nostalgia, pod...

Instalar la literatura como un juego

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Entrevista con Orlando Van Bredam Revista Tropofonia - Nº 3, Agosto 2009. Su apellido holandés engaña, nació en Entre Ríos y se radicó en El Colorado, Formosa. Durante el 2009 publicó “La música en que flotamos”, en Cuna Editorial (Chaco), novela finalista del premio Clarín en 2007. Ese mismo año ganó el premio Emecé por “Teoría del desamparo”. Es docente en la Universidad Nacional de Formosa y dice que le alegra más “descubrir lectores que escritores”. La relación con Buenos Aires, la escritura como diversión y su pasión por enseñar y dar a conocer autores, algunos de los temas de la entrevista. Escribe poesía, novelas, cuentos. ¿Hay algún género en el que se siente más cómodo? Depende de las épocas, creo que todos nos iniciamos un poco en la poesía, en la adolescencia, en los primeros años. Mis primeros libros son de poesía. En el año ’89 y en la década del noventa –sin ánimo de encasillarme- comencé a trabajar el cuento corto y la minificción. Y en el año 2000 –...

Como una caja a la que le nace un invierno

    En el campo lo han pisado los tractores y ahora le pululan panza arriba se enriquecen con el garfio el Estado y sus tinteros miserable es poca cosa y las huestes se concentran y tildan a lo loco en el campo al que no pertenece la ciudad deja un margen para que nadie sea nadie pero a veces se vuelve chica como una caja a la que le nace un invierno No presto servicios señor director No pertenezco a su casta seca Soy del aire como el panadero y me despelucho con la luna las escuetas, mejor dicho, las escuelas me resultan tan estrechas quizá algo repentista pero no pertenezco digo a su escuela perdón y se me confunden las palabras sólo un guión atravesando una línea y cambia todo el tiempo conservo el ojo como una columna vertebral y me hablan de un prestigio que no busco el ego dura lo que en el agua u...