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Lo cerrado y lo abierto

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Foto: Gabriela Muzzio Qué diferencias hay entre reservar la propia vida, el espacio privado, íntimo, delicado, espacio al que sólo las personas más cercanas acceden, espacio de amuletos, de cruce de energías muy personales y muy esenciales. Qué diferencia hay, entonces, entre cuidar eso y volverse un ser hermético y cerrado al espacio exterior. En el primer caso, quizá, lo que predomina sea algún valor del orden del cuidado.  Cuidado, primero, en no volverse un ser extrovertido y opinante de todo acontecimiento que nos conmueve. Y cuidado también en hacer de ese espacio una zona de individuación. Una zona donde nuestras partes se reúnen y dicen “ahora sí”.  Esa unión es un punto de búsqueda. En épocas de saturación de medios a la mano, a mí se me vuelve bastante esencial el elegir. Qué es lo que quieren decir algunos poemas, o mejor, qué es lo que estoy queriendo decir en un poema, o en una carta o en un texto cuyo destinatario es, a veces, incierto....

Marindia y Epicuro

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Es domingo y dejó de llover. Temprano en la mañana cayeron unas gotas y luego, pasado el mediodía, salió el sol. Comencé a caminar desde Las Toscas en dirección a Atlántida. Atravesé algunas callecitas en zigzag y desemboqué en la playa. Calcé unos auriculares y allí empecé, acompañado de una selección de canciones de Brasil. Algo de Caetano, algo de Gilberto, algo de Jorge Ben y unas cosas nuevas de hip hop que me recomendó el Ruso. Entre ellas, Mano Brown y Criolo. Anduve en algunas cavilaciones en relación al amor. El caminar no es una solución mágica, pero aclara los pensamientos. Hace que muchas de nuestras contradicciones se suavicen. Dejo librado a la experimentación de cada uno el observar ese efecto. Desde ya que no en todas las personas funciona de la misma manera. En mi caso, y también sucede así cuando salgo a correr, esa suavidad, o incluso a veces la disolución de una contradicción surge a posteriori. Como si en el caminar aún no pudiesen vislumbrarse d...

Del doble movimiento de las cosas, y de la atracción.

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Fotografía: Mery Arias El movimiento de las cosas es doble: natural, extra-natural. Natural, el que proviene de un principio intrínseco; extra-natural, el que proviene de un principio extrínseco. Por otra parte, es natural el movimiento que está en acuerdo con la naturaleza, la constitución, la generación; extra-natural, aquel que no lo está. Este último es él mismo doble: violento, cuando está contra la naturaleza; ordenado y coordinable, cuando no choca contra ella. El movimiento natural, para hablar comúnmente, se produce según todas las especies y las categorías, sin distinción entre movimiento y mutación. Por el momento, dejemos de lado todos los otros movimientos y sus especies, y reflexionemos sobre el movimiento natural en función del lugar. Diremos que es de dos tipos: uno pertenece a las cosas constituidas naturalmente y que subsisten en su propio lugar; este movimiento es circular o bien imita el movimiento circular. El otro es el de las cosas constituidas no natural...

2 . El gesto mínimo del agua

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En un viejo estanque la rana salta el sonido del agua Basho Hacer papel marmolado genera cierto encantamiento. Por algunas de sus características nos deja siempre en estado de aprendizaje, en eso se parece a la poesía, o a cualquier disciplina en la que se conjuga técnica e intuición. A cada momento se producen pequeñas variaciones. En la batea, el espesante elegido se ve afectado por el tipo de agua, la humedad y la temperatura. Cada pintura, según el pigmento, actúa de una manera diferente. Al aprender la técnica conocemos las proporciones, las relaciones entre los elementos, el papel conveniente, el mordiente que utilizamos para que el color se fije, los tipos de pintura. Hay, sin embargo, relaciones que es casi imposible explicar. ¿Por qué alguien elige determinados colores, patrones o peinados? ¿Por qué alguien prefiere dibujar y alguien prefiere el azar? La imagen que vemos en la batea nunca se transfiere exactamente al papel. Como si pudiésemos ver, en un...

Concierto de ranas

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Villa Serrana es una localidad en el departamento de Lavalleja, ubicada a casi cuarenta kilómetros de la ciudad de Minas. Se accede por un camino de curvas ascendentes que comienza en el kilómetro 145 de la ruta 8. El paisaje es de cerros bajos, con una altura promedio de 230 metros sobre el nivel del mar. Las casas se encuentran separadas unas de otras a cierta distancia y lo que predomina es el paisaje seco, con una pequeña represa donde crecen flores amarillas y violetas. La primera impresión que se tiene al llegar es el silencio, silencio que es respiración del paisaje donde los pájaros dibujan sus trazados en el cielo y las hojas de los árboles, cada tanto, caen en picada girando como trompos. Llegamos cerca de las siete de la tarde y luego de caminar un poco elegimos un lugar donde armar la carpa. De inmediato nos sorprende el sonido de las ranas en un estanque, frente nuestro, con un concierto para bandoneón y orquesta de batracios. A medida que fue cayendo la n...

Geografía

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Montevideo está hecha de repechos  y ondulaciones. Hacia la costa la pendiente hace que las patas quieran largar los pedales. Hay que andar con cuidado porque acá hay pocos semáforos y si bien el tránsito parece un caballo manso, en bajada y viento a favor uno se vuelve velocidad. Hace días fuimos a conocer el Cerro que es la parte más alta de la ciudad. El viento era tanto que embolsó una bolsa y en un segundo se la llevó tan lejos que ni la resistencia de la bolsa ni nuestra mirada ingenua pudieron entender.  Arriba del Cerro hay una fortaleza que es un museo que es mirador. La ciudad tiene un casco antiguo y algunos edificios que crecen de a poco cara al río y ni tan poco. El barrio de Palermo queda al lado de Parque Rodó y ni bien uno baja se encuentra Playa Ramírez.  Acá se practica la caminata larga que no es deporte pero es contemplación. Hace días bajé a la arena y lo encontré al Ruso leyendo un libro de Kerouac. Los perros del Ruso corrían pancho...

El niño de Wong III

III Algo que ocurre en el viaje: empezar a reconocer en algunas caras y en algunos modos, las caras y los modos más cercanos, familiares. Supongo es una manera del extrañar. Como si de ese modo recuperásemos la cordialidad o la confianza. Una manera de acercarse un poco a aquello que está lejos, pero vibrando cerca. No sé cómo explicarlo. Como si fuese posible acortar la distancia. Es algo involuntario. No se anda por la calle buscando parecidos como en un juego, no. Es otra cosa. Lo resume bien Antonio cuando dice que todo es una comedia de distancias.  También ocurre con los lugares: el barrio donde vivo se parece al barrio de Pichincha, en Rosario. Es un barrio de casas bajas, donde la vegetación todavía le juega parejo al cemento. Hay algunas calles de empedrado y la gente saca a pasear a sus perros.  Once, por ejemplo, se parece a calle San Luis. Pero ésta es una maqueta diminuta al lado de Corrientes. Lo que más me gusta de esa calle son las librerías abiert...